olvidar

a mi abuela

     cuando uno piensa en kurofuji, si tiene en cuenta que escribe ciencia ficción (que él llama ficción lógica), no cree que pueda ser un tipo tan melancólico. por lo general encuentra sitio en su trabajo para esos sentimientos. una vez, sin embargo, llamó cabizbajo a mi puerta. tenía algo en las manos, pequeño, blanco.
     -no puedo más -dijo-. toma -y se fue.
     yo no entendía nada. en el bolsillo de la camisa me dejó lo que llevaba. lo saqué. era un montoncito de hojas de libreta. estaban por completo escritas, un poco en japonés, un poco en español. había muchos sectores tachados.
     demoré cerca de un mes en descifrar lo que decía en las partes en su idioma. decidí no preguntarle nada a él; algo en su expresión de aquel día me previno. y resultó ser que hice trabajo más que inútilmente. todo estaba dos veces. el ponja había traducido los textos.
     era un recuerdo de su infancia, curiosamente acerca del olvido. trabajé en la idea todo lo que pude y al final sólo logré transcribirla y poco más.
     “mi abuela vivía en el campo. conocía todo lo que la rodeaba. yo solía dar con ella largos paseos. me deleitaba escuchándola contarme acerca de plantas y animales, árboles y lugares.
     “‘¿cómo se llama ese pájaro?’, le preguntaba. y ella me contaba una historia fantástica donde algún dios lo hacía tan maravilloso como yo lo estaba viendo.
     “fue durante una de esas caminatas que conocí el árbol del olvido. era grande, inmenso. tenía un tronco gris oscuro, tan negro como puede serlo el de una glicina1. era muy frondoso, de hojas grandes que se movían ante la menor brisa.
     “cuando le pregunté sobre él, sonrió y dijo: ‘es muy viejo. ya era así de gigante cuando mi abuela era niña. y ella me contó que es mágico. si uno se va de aquí, al poco tiempo no será capaz de recordarlo.’ agachó la cabeza. ‘es en cierta forma por eso que he vivido toda mi vida aquí. no quiero olvidar algo tan hermoso.’
     “quedé fascinado con aquella idea. algo que sólo se recuerda cuando recordar es inútil. y quizá es esa fascinación lo que me ha impedido olvidarlo. porque me niego a dudar de su magia. puedo negar mi propia cordura, pero jamás la magia que me dejó mi abuela.”




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1.  el apellido kurofuji quiere decir glicina negra, aunque no sé si eso tiene relevancia o no.












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